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La fama de mi gemela: Mariana habló sobre su hermana María Antonieta Duque
martes 05 de noviembre de 2013 09:30 AM
Luis Aguirre / laguirre@panorama.com.ve

“Con la fama de mi hermana no hay día en los que me pidan autógrafos o posar para una foto. Yo le digo que no soy María Antonieta, pero no les importa. Me tratan igual como si fuera ella. Termino siendo mi hermana gemela para efectos del público. Gozo de fama prestada. Yo no soy actriz, ni cerca de serlo. Estoy dedicada al comercio, soy mayorista, traigo mercancía de China y estoy radicada en la isla de Margarita.

A los amigos de la familia y a compañeros de colegio cuando éramos niña les pareció curioso que al final de cuentas María Antonieta esté en la TV.

Yo siempre fui la extrovertida. Estudiamos siempre juntas y me la pasaba haciendo travesuras, prácticamente obligaba a mi hermana a intercambiarnos de pupitre para engañar al profesor. Ella siempre me hacía caso... cuando íbamos creciendo era peor, en bachillerato hice desastre. María Antonieta fue más aplicada que yo en los estudios. Recuerdo que en un interrogatorio de biología le dije: ‘Cuando digan Mariana te paras tú y contestas porque yo no me sé el cuestionario’. Y María Antonieta se negó y me contestó que yo no podía hacerle lo mismo siempre, pues que sabía yo si el profesor la descubría; o peor, si nos mandaba a levantar a las dos. Yo, por supuesto, le decía que si estaba loca, que eso nunca ocurría. Entonces el profesor me nombró y repetía: ‘Mariana Duque, Mariana Duque’. Yo me levanté y fui al puesto de María Antonieta y le grité: ‘estás sorda, te están llamando, el profesor tiene rato diciendo Mariana Duque’. Pues mi querida hermana bravísima ha dicho: ‘Yo no soy Mariana’. Fue peor, nos mandaron a las dos para la dirección.

A mí siempre me cambiaron de pupitre, pero buscaba las maneras de estar cerca de mi hermana. Una vez quedé lejos en un examen y me tenías que ver vuelta loca haciéndole señas a María Antonieta. Le pedía que firmara con mi nombre su examen, mientras ya mi prueba tenía su nombre. Pobre mi hermana, pasó muchos dolores de cabeza conmigo.

De niña nos inscribieron en una escuela de modelaje y todos creían que la que salía en la TV era yo. María Antonieta siempre fue muy tranquilita.

Los logros de mi hermana en la TV me hacían sentir que yo lo había hecho también. Con mucho respeto y alegría. Todo el éxito de María Antonieta ha sido para celebrar. No entiendo cómo hay hermanas gemelas que le pueda envidiar a la otra, o que se sienta menos porque no estoy en el mismo lugar de María Antonieta. Lo que yo he hecho en mi vida es lo que he decidido.

Yo me gozo un puyero la popularidad de mi hermana y que me confunda con ella. Yo soy una persona muy amigable, me encanta conocer gente, no me molesta que me paren en la calle o se me acerquen con cariño. Sin duda, lo hacen porque aprecian el trabajo de mi hermana y eso me agrada.

Me toca ser muy sutil cuando se trata de niños o personas mayores. Me da pena desilusionarlos. Cuando es gente más grande digo que soy la gemela, y me responde: ‘No importa, párate ahí y me toman la foto’.

 

 

 

Por suerte, para ella, yo definí mi futuro muy distinto al de ella. No sé qué hubiera pasado estando las dos en TV (risas). Preferí convertirme en mamá muy joven, tuve a mi primer hijo a los 20 años. Era mi sueño. Desde que tenía 15 años ya tenía canastilla. Me casé muy joven. Tengo dos hijos, un varón de 22 años y una chama de 18. De hecho, mi hija actualmente vive con su tía en Caracas porque estudia allá. Mi hijo está en Beijing, China, estudiando mandarín.

Aunque yo elegí ser madre, María Antonieta fue quien tuvo náuseas y sintió los malestares del embarazo. Hasta en eso fui bendecida. Incluso, cuando le dejaba a mi hija Stefany para que la cuidara y de pronto la encontraba hasta dándole pecho. Le decía: ‘¿Estás loca?’. Y me respondía: ‘Loca tú que te tardaste y tu hija tiene hambre...’.

En algún momento me aproveché de la fama de mi hermana. Antes, María Antonieta tenía un restaurante en un centro comercial, en ese entonces yo no conocía mucha gente en Caracas. Un día me tocó ir al banco que quedaba arriba del restaurante y los trabajadores al entrar me saludaban creyendo que era mi hermana y me atendían de una vez. Por supuesto, mi hermana se extrañaba de que regresara tan rápido y se ponía las manos en la cabeza. ‘¡Ay Mariana, espero no te hayas hecho pasar por mí!’, exclamaba. Yo me reía y me excusaba: ‘Nunca dije que era tú, entraba, los cajeros me saludaban... y bueno...”. María Antonieta se ponía fúrica. Ella prefería enviar a una persona a depositar antes que hacerlo ella porque sabía que le darían privilegios.

Yo he intentado no parecerme mucho a mi hermana en cuanto a llevar el mismo look. Hasta hace poco yo traía el cabello rubio, y ella lo lleva castaño, y el efecto es el mismo. La gente me detiene en la calle y creen que soy la actriz. Recién me oscurecí el cabello y ahora es peor. Siempre tratamos de lucir una imagen diferente.

Yo vuelvo a nacer y quiero tener a María Antonieta por hermana gemela y pasar por todas las situaciones que hemos vivido. Ella a veces se arrepiente y me dice: ‘Tú sí que le sacaste provecho a mi fama de la TV y nuestro parecido para bromear con los amigos y la familia’.

Yo me he hecho pasar por ella hasta con su esposo, con mis papás... Es muy divertido, te lo juro. María Antonieta tenía un lunar y yo chiquita me lo pintaba, hacía travesuras y después me lo desmaquillaba.

Mi papá me defendía porque aseguraba que había visto ‘a la del lunar’. María Antonieta solo lloraba.

En vez de yo sufrir por el acoso de la fama de María Antonieta, me la he gozado. Fue curioso acostumbrarnos a que nos llamaran por nuestros nombres, siempre nos decían morochas... Entonces, cuando María Antonieta viene a la isla, le pasa al revés, la confunden conmigo, le ha ocurrido que en la calle la saludan como Mariana y ella se pone nerviosa y no sabe cómo saludar. Yo me río y en un abrazo le digo: ‘Para que sientas lo que yo siento... estás en mi territorio, tengo 33 años radicada en Margarita’. 

Yo me siento de aquí, aunque nacimos en Caracas. Desde niñas esta isla nos atrapó. En el mar hemos celebrado nuestros éxitos y también nos hemos apoyado en los fracasos. Somos muy unidas, cuando nos hemos dejado de hablar ha sido por 15 minutos, máximo. María Antonieta es una excelente hermana, también tenemos hermanos varones, entre ellos se llevan 11 meses por lo que parecen gemelos también. Y aunque te parezca mentira, mi mamá tuvo una pérdida de morochos después de nuestro nacimiento. Somos cuatro, tres en Caracas y yo en la isla con mis papás.

María Antonieta y yo tenemos en común muchas cosas. Incluso, en lo amoroso, ambas nos hemos casado dos veces. Actualmente yo convivo con mi tercera pareja, con la que he compartido desde hace 10 años. En eso no nos hemos puesto de acuerdo. Como tampoco sucede en el gusto por la ropa. Coincidimos en todo. A veces María Antonieta me llama y me cuenta que se compró unos zapatos y me da la descripción. Después de escucharla le digo: ‘Los tengo igualitos’. Pasa igual con carteras y vestidos.

El 31 de diciembre de 2009 recibimos el año nuevo con el mismo vestido. Mi mamá estaba emocionada, nos agradecía la sorpresa. Decidimos no cambiarnos y disfrutarlo. Estamos muy unidas y nos apoyamos en todo.

María Antonieta no es una hermana exigente ni quisquillosa. Ha sabido compartir todo lo que tiene. Incluso, hasta pedirme el favor más insólito lo ha hecho con mucha delicadeza como por ejemplo cuando me pidió reemplazarla en la sesión de fotos oficial del elenco de la telenovela Cosita Rica en el 2003. Ella había pedido un permiso para resolver unos asuntos en Miami, pues aún no habían comenzado las grabaciones. Justo cuando está en el avión le informan del llamado. Inmediatamente me llamó y me pidió que me hiciera pasar por ella. Tuve que aprenderme toda la logística para entrar a Venevisión. Me dio los detalles de por cuál puerta entrar y cómo saludar. La única que lo sabía era la productora.

Ese día me puse muy nerviosa, en el pasillo me saludaban actores y yo sonreía. Finalmente me descubrieron en el departamento de maquillaje. Toda una experiencia. Sin duda, terminé de confirmar que nuestras vidas están unidas, pero, obviamente, no somos la misma persona”.
 

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