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PERFIL "Me frustra no ser papá": Chataing
Rafael Áñez
jueves 13 de septiembre de 2012 09:10 AM
Luis Del Villar / Caracas

Parecería no ser tarea fácil lograr desconectar por mucho tiempo del mundo virtual y las redes sociales al locutor y presentador Luis Chataing. Sin embargo, aquel hombre mediático que puede recibir mensajes y atender compromisos laborales por doquier respondió como todo un caballero al llamado de una cita que se extendió por más de una hora. El propósito sería conocer al ser humano que con inteligencia e irreverencia se ha convertido en un venezolano muy popular.

“Mi reciente vuelta a la pantalla (Televen) ha sido sin presión, sin apuros e inesperado porque no lo tenía planteado. Es interesante reencontrarme con el público a través de un formato local, donde tuve que desprenderme de lo experimental que fue hace años Ni tan tarde, y me ha resultado entretenido porque va acorde con las inquietudes que tengo yo en este momento de mi vida.

A mí siempre me ha gustado trabajar acompañado en las cosas que hago, dado que puedo aprovechar o rebotar mejor las capacidades al exterior. Siempre pienso en los nuevos talentos y la gente que sea cercana al estilo de humor de lo que suelo desarrollar. Los espacios donde yo laboro suelo convertirlos en mis corrales de juego y eso me resulta tremendamente infantil. Me gusta conectar constantemente al Chataing niño con el adulto.

Comencé en los medios desde hace 20 años y en la medida que avanzó mi carrera me di cuenta que no era conveniente dirigirme a un tipo en específico y, por lo tanto, me di la licencia de conectarme con los distintos “Luises” con los que convivo. Es decir, a veces puedo amanecer más infantil que nunca o de lo contrario aflora el hombre más adulto. Mi público es variado porque juego con esas herramientas a mi conveniencia.

Le temo mucho a la mediocridad y le tengo pánico a la comodidad y a la costumbre. El miedo congela a la gente y hace que uno no se desarrolle en la mayor de sus capacidades o habilidades. Siento temor de no querer cambiar y no asumir los riesgos que se nos presentan en la vida. Cada vez que se abre el micrófono estoy en evolución o riesgo constante. Es difícil saber dónde están los límites y comunicar de una manera correcta las ideas.


Donde más me siento pleno es al disfrutar una tarde en casa con la familia, mi esposa o darme el lujo de ir a una playa. Poder compartir el resultado del éxito que me brinda mi trabajo en la intimidad del hogar, eso es básico. De nada me sirve a mí trabajar tanto, sacrificarme y esforzarme mucho si luego en la balanza no hay momentos para compartirlos con la gente más importante como lo son tus seres queridos y el núcleo familiar.

Más allá del día a día, me siento una persona privilegiada que conoce mucha gente. De pronto puedo entrevistar a Shakira y conversar con ella fuera del set; pero también es un privilegio que una señora se me acerque en el automercado y me diga que le recuerdo a un primo. No doy un día por sentado en mi carrera y el compromiso me lleva a prepararme para no darme el lujo de defraudar al público que espera algún momento brillante bien sea en la radio o la televisión.

Estoy consciente que el tema de la muerte es un asunto que no me preocupa. Todo el mundo se muere y yo me voy a morir al igual, pero siento que sí me preocupa el envejecer. Es más me dolería no morirme y ver irse a mis seres queridos y amigos cercanos. El paso del tiempo como la vejez me preocupa por la simple razón de perder capacidades y la velocidad mental ya que trabajo básicamente con eso. El tema mortal supongo pasas de una dimensión a otra y listo.

Al hablar de un viaje de ensueños, siempre menciono a Canaima en Venezuela. Los Roques, Mérida y muchas cosas de nuestro país valen la pena, pero en una fantasía mía, sin duda que haría un tour como la velocidad o secuencia del video Bla, bla, bla del “Potro” Álvarez. De pronto un tepuy en un helicóptero, un velero en Los Roques, un auto Ferrari en el aeropuerto con la modelo Dayana Mendoza incluida.

Soy un sujeto que gasta muy poco en las cosas materiales como la ropa de marca. Quien vaya a mi casa verá unos jeans y varios zapatos Converse. El tema espiritual es fundamental porque sí creo y reconozco un ser supremo como lo es Dios. Él Me ha bendecido con los dones y el empleo que tengo y sobretodo la oportunidad de comunicar para hacer un poquito feliz a otras personas.

Como todo ser humano, Dios me ha ayudado a superar algunos momentos de dificultad que me ha tocado afrontar. Quizás la parte espiritual se lo debo más a la formación familiar y las doctrinas de mi madre o mi padre. Les debo la educación y el querer esforzarme por las cosas, por las metas que me propongo cada día y ese mismo ejemplo lo busco transmitir a la hija de mi actual esposa en mi casa. Por otro lado es importante que uno reciba una recompensa material al esfuerzo, pero estoy claro que no es lo fundamental.

Entre las grandes experiencias profesionales que puedo decir me han dejado una mayor lección o aprendizaje fue entrar en un programa de TV Azteca (México). Nadie me botó de allí, como se rumoró, sino que solicité ser sacado porque no se correspondía con mi estilo. Conocí un público distinto al mío, pero no encuentro a México como un norte a fin de crecer o escapar de la realidad actual de Venezuela.

Un canal de televisión dirigido por mí sería un lugar donde ante todo le daría prioridad a las ideas originales. Es necesario invertir mucho más en las ideas y los programas que abren la imaginación de los televidentes. Ahora no producimos formatos como Bitácora, Expedición, o en plano de los shows de variedades no vemos tantas cosas nuevas como lo que significó un visionario al nivel de Renny Ottolina. En Venezuela contamos con excelentes creadores, directores y talentos.
¿Qué haría yo?, pues lo primero sería un recorrido por las distintas escuelas de comunicación de este país. Hay que darle la oportunidad a las nuevas generaciones sin temor alguno a ser superado por la gente joven y así tiene que ser. Nada resulta peor que colocar en puestos gerenciales a las personas que sienten el temor de perder sus puestos de trabajo y no existe otra cosa que brille más que sus espacios u oficinas.

Soy un hombre que cree en la fidelidad y en las lealtades, pero también creo en las cosas que acaban con ello porque absolutamente, nada es impermeable en la vida. La fidelidad o lealtad se rompe cuando llegan las frustraciones y hay traiciones de quienes uno esperaba lo contrario. Eso tan bonito se acaba cuando sientes que las relaciones te asfixian y los buenos propósitos de inicio ya no existen, dejando claro que me refiero a cualquier tipo de relación, sea de pareja, amistad o laboral.

No creo en las cosas impuestas a la fuerza, sino que las lealtades se alimentan a diario y en que nada es eterno en ese plano. En lo absoluto soy un tipo amiguero, más bien suelo tener muy pocos amigos auténticos. Las razones podrían ser que yo, Chataing, disfruto enormemente la soledad y lo segundo es que mi ritmo de trabajo no me permite desarrollar a fondo otras amistades con facilidad. Lo más probable es que a lo largo de mi vida han ido apareciendo y desapareciendo, pero no sabes lo que aprecio el poder estar solo un buen rato.

En medio de las giras que yo hago por distintas ciudades de Venezuela y en otros países, una de las cosas que más celebro al tener una fecha confirmada es saber y asimilar que voy a pasar cinco horas disfrutando de la soledad en mi habitación. Es en esos momentos donde verdaderamente yo puedo crear y desenchufarme de muchas cosas.

Dentro de todo nunca me planteo o me desvela el marcar la pauta a los demás sino hacer el mejor trabajo posible de lo que sea. Eso demanda un nivel de exigencia amplio con uno mismo y más allá de las críticas el sentir que avanzas haciendo las cosas bien. El ejemplo y la satisfacción de los resultados son más importantes según mi experiencia.

Pocas cosas apruebo a simple vista y cuando algo no me sale perfecto voy inmediatamente al proceso de revisión. En el desarrollo por ejemplo, de uno de mis programas en Televen, estoy encima de todo el proceso creativo, producción y conducción. A veces es común que suelo lidiar con el malhumor de saber que algo falló y choca con el Luis que el público está esperando en la pantalla. Son dos aguas que chocan, pero el televidente no tiene por qué enterarse de esos detalles y es cuando pongo a prueba el equilibrio.

El verdadero comunicador es aquel que siente la necesidad y hasta la angustia por comunicarle a los demás. Suelo cansarme y obvio que necesito vacaciones, sin embargo no me puedo desconectar por mucho tiempo. Me atrapa el interés de saber lo que está pasando y de qué forma interpreto de manera creativa algo de interés para compartirlo. Creo en esa persona que hasta los domingos siente el placer de expresarse, así es Chataing.

Las redes sociales funcionan en gran medida para descubrir a los diferentes bandos entres seguidores, aduladores o detractores. Encuentras quién te odia de gratis, o que te critica positivamente; también aquellos quienes celebran algo que sabes no tiene mucho sentido. La verdad de todo esto es que no volteo a los lados y solo estoy casado con mi primer cliente que soy yo.

Si mi popularidad me ayuda de alguna forma a conquistar una mujer o fans, eso no se lo debo a lo mediático o popular que yo pueda ser. La proyección que uno tiene a través de la exposición en los medios es simplemente un multiplicador en cierta parte de la esencia personal, pero si no tienes el talento nato es casi imposible lograr enganchar a cualquier persona por lo ficticio. Suele pasar que lo que yo digo en radio o TV lo escribo de puño y letra y así mismo soy.

La internet vino a revolucionar la realidad del mundo en tantos aspectos de manera positiva. A veces me pregunto o me trastorno la mente pensando lo que hubiese podido lograr un hombre como Renny (Ottolina) con herramientas como el twitter, facebook o el internet. Eso nos lleva a la reflexión de las oportunidades que tenemos nosotros ahora y por qué dejar de comunicarnos.

Todo esto que hemos conversado sobre las cosas que piensa Chataing en distintos aspectos o espacios de la vida se acaba o se desmorona cuando pasamos al tema de la familia. La convivencia en el hogar es diaria y a veces puede que yo tenga la razón o simplemente debo aceptar o concederla a quien la tenga. Trato de desdibujarme en oportunidades para entender hasta la experiencia que está viviendo la hija de mi esposa que, a su vez, la niña es como mi hija.

La familia debe estar en el primer lugar para todos por muy compleja situación que se tenga es la parte más bonita. Ahora mismo la mayor frustración que vivo y tengo hoy es no haber logrado ser padre. Perdimos un bebé hace algunos meses y fue horrible. Aún así la misma constancia que aplico a diario, yo insisto en la idea de que pronto Dios me premie con un hijo, ya que solo me frustra no ser papá”.


 

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