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Secuestro, víctimas que aún no regresan
Angelchi Corona
martes 12 de junio de 2012 08:25 AM
Areanny Bastidas Blanco / Maracaibo

Tienen en común la esperanza infinita y una profunda tristeza. Aguardan— pacientes o impacientes— por una respuesta efectiva y contundente de la policía. Se trata de las familias de las víctimas del secuestro que han esperado por años su retorno.

Los han buscado hasta debajo de las piedras y, aún así, nadie tiene noticias de sus paradero.
Pero ¿Qué ocurrió? ¿En qué momento el secuestro de su familiar quedó en el olvido? ¿Quién ofrece una respuestas a estos hogares?
Desde el 2008 hasta el 2011, según registro policial, seis personas son víctimas de secuestros prolongados por largos periodos, esto sin mencionar los 19 casos perpetrados en el 2012, de los cuáles actualmente hay seis personas en cautiverio.

Desde el año 2008 al 2011, han secuestrado a Giácomo Cunsolo (2008), Luis Ernesto Arrieta (2009), Ovelio Pereira, Domingo Pereira, José Ramón Finol y Hernán Hernández. Poco se supo sobre la realidad oculta detrás de cada caso.
La comisaria Odalis Caldera, secretaria de Seguridad y Orden Público de la Gobernación, aseguró que la policía, cada vez que maneja un dato sobre cualquiera de los secuestrados, lo procesa.


“El llamado a las familias es que formalicen la denuncia ante los órganos competentes lo más pronto posible y dichos parientes deben dejarse asesorar, esa es la mejor manera de garantizar que las víctimas regresen a sus hogares”.


Caldera aseveró que los parientes no deben cancelar el monto por el rescate porque eso “fortalece a las bandas” y les da recursos para planificar otras privaciones de libertad.


“El que paga una vez, paga dos veces”, sentenció. Según Fedenagas, en otros hogares en territorio nacional, muchas víctimas tampoco ha regresado a sus hogares. Han contabilizado a 61 personas, desde el 2010 hasta el presente.

Hernán tiene 6 meses en cautiverio
El comerciante, Hernán Hernández, de 38 años, fue secuestrado por cinco encapuchados la mañana del 25 de noviembre de 2011. Su padre, de 60 años, del mismo nombre, pidió a los captores que se comuniquen, ya que “nunca lo han hecho”.

“Hemos revuelto al mundo entero buscándolo por nuestra cuenta y no sabemos nada, es desesperante la situación”, alegó, angustiado.

Hernán abría el negocio de su padre, una importadora de repuestos en barrio Blanco, cuando fue víctima de la delincuencia. Los hampones usaron un Ford Focus negro y lo dejaron abandonado a pocas cuadras del sitio del hecho.


Larga angustia para los Cunsolo
Giácomo Benito Cunsolo Finol, de ascendencia italiana, fue secuestrado el 11 de marzo del 2008, en el sector Cabeza e’ Toro, en Mara, por sujetos encapuchados.

La dramática historia de esta familia no encuentra fin. Después de cumplirse tres años del cautiverio, su familia reveló toda la cruda realidad que atravesaron en la negociación.

“Once días después de que se lo llevaron pidieron 10 millones de dólares”. dijo una de sus hermanas.

“Acordamos pagar mil millones y el pago se concretó en la población de Tucaní, cerca de El Vigía. Enterráramos el efectivo en un hueco que estaba cerca de un árbol y nos dijeron que en cinco minutos nos tendrían ‘la encomienda’ pero él nunca regresó”.



Rangel Pereira, secuestrado dos veces

Rangel Domingo Pereira, de 57 años, fue secuestrado, por segunda vez, el 5 de septiembre de 2010 y todavía no ha regresado.

Llegaba a la finca El Tocuyo, en el sector Las Pavas, carretera Lara-Zulia, en Lagunillas, cuando lo sometieron.

Los parientes del productor agropecuario contaron que la última vez que tuvieron una fe de vida de Rangel Domingo fue el 26 de septiembre del 2010 cuando los captores llamaron y lo pusieron al teléfono.

Según ellos, se notaba cansado y pedía que lo ayudaran a recobrar su libertad. Este hombre era víctima del secuestro, por segunda vez. La primera vez, en febrero del 2010, a los cinco días logró escapar de sus captores. Su familia lo espera.

Por Luis Arrieta pidieron dos millones de dólares

Desde el 22 de mayo de 2009 a Ernesto Arrieta la sonrisa se le borró de su rostro. Ese día, en la finca Santa María, sector Janeiro, en el Sur del Lago, secuestraron a su hijo, el productor Luis Ernesto Arrieta. “Eran seis o siete hombres con pasamontañas, guantes y vestidos de negro.
 

Llegaron a las 2:00 am y nos esperaron hasta las 6:00. Llegué en mi camioneta, sin malicia, ni sospecha, y cuando entré me encañonaron, me apuntaron con la pistola en la cabeza y me metieron a un cuarto, con unos 12 obreros y los que recogen la leche en la finca. A todos nos amarraron. Cuando mi hijo llegó en su auto se lo llevaron y más nunca lo vi”.

Así comenzó el calvario que ya tiene 3 años. Después de formular la denuncia, el Gaes, Cicpc y demás organismos policiales acudieron a la casa de Arrieta, en Santa Bárbara.

“El Gaes estuvo 40 días en mi casa, a los 2 o 3 días ellos (captores) llamaron y nos pidieron mucho dinero y les dije que con una finca de 130 hectáreas con 90 vacas no daba para pagar esa suma. Después de tanta espera, los oficiales se cansaron y se fueron, dijeron que regresarían en diez días y no volvieron más”.

El drama que vive Ernesto Arrieta, de 59 años, su esposa Eddy Pozo, de 69, los siete hermanos de lá víctima, la esposa y los dos hijos no acaba.

Por fuentes policiales se conoció que la familia canceló por la liberación en un área fronteriza y, aún así, no soltaron al productor agropecuario.

“Ya uno está pensando lo peor, que alguien le hizo algo, que él reconoció a las personas, a veces pensamos que lo pasaron para el otro lado (frontera), quiero saber si mi muchacho está vivo o sino díganme la verdad para enterrarlo en el cementerio, esto una zozobra muy arrecha (lloró)”.

“Hay muchas versiones, pero nadie llega con la verdad, me han llamado de Maracaibo diciéndome que lo tienen para extorsionarme, después dijeron que apareció en El Vigía, pero nadie me da una fe de vida”, narró.

Treinta y seis días después de la privación, las autoridades detuvieron a un hombre, de nacionalidad colombiana, después de analizar un cruce de llamadas. Después fue dejado en libertad, al no comprobársele su participación.

“Nos dijeron que había 4 detenidos, pero de eso no sabemos nada, lo único que tenemos es un expediente de 500 hojas”. “Tenemos temor, pero queremos justicia, que no lo echen al olvido. Todavía mantengo la fe, a veces nos desesperamos porque dicen que a él se lo llevó la guerrilla, pero no hay nada concreto. Mi esposa llora todos los días y recuerda cada fecha, el 30 de abril él cumplió 35 años. Soy hipertenso, tengo un preinfarto, será que nos moriremos los dos con esta incertidumbre”.

La familia pidió a quien tenga información sobre el paradero de Arrieta se comunique con ellos en Santa Bárbara del Zulia.
 


Captores de Milagros Chaparro involucrados en caso de “El Pelón”

En Mara todo el mundo lo llama por cariño “El Pelón” y su nombre es José Ramón Finol González. El 14 de agosto de 2011 el joven, de 26 años, salió a pagarle a un amigo una deuda de 300 bolívares, cerca de su casa, en el sector La Moncletona, “cuando llegaron 5 tipos con pasamontañas y armas largas y se lo llevaron”.

Así contó José Finol (padre), el drama a 10 meses del cautiverio de “El Pelón”.

“José quiso correr y le dijeron no corras porque te vuelo la cabeza, los secuestradores hicieron trasbordo y dejaron el auto quemado cerca de la casa.

Lo único que recibí fueron dos correos electrónicos, uno de elos en noviembre”, indica.

Las fuentes policiales revelaron que el Cicpc tenía conocimiento de quienes robaron el auto Honda Civic, usado para secuestrar a Finol, entre ellos está implicada una mujer.

La información de los cuerpos apunta que los secuestradores de Milagros Chaparro, una joven que también fue secuestrada en Mara, días antes que El Pelón, pudieran estar invulucrados.

“Uno de los presos por ese caso dijo que lo convidaron para llevarse a ‘El Pelón”, indicó.

“Nunca pagué nada, hacemos un llamado para que por favor se comuniquen, son 10 meses de desesperación. A mi se me murió el viejo esperándolo, ya mi hogar no volvió a ser igual. Tengo fe de que él está vivo y espero verlo”, aseveró el padre, angustiado.

Para la fecha, el Cicpc hizo allanamientos en un sector de Mara, pero fue imposible ubicarlo.
 

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